Retrovisores para bicicleta

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Ver lo que viene por detrás sin desviarse de la trayectoria

Girar la cabeza mientras se va en bicicleta tiene un coste: durante un segundo se deja de mirar hacia delante y muchos ciclistas se desvían ligeramente de su trayectoria al hacerlo. Un retrovisor evita ese movimiento. Es un accesorio discreto, durante mucho tiempo asociado al cicloturismo, que vuelve a ganar terreno con el uso urbano de la bicicleta y los desplazamientos al trabajo.

Para quién es realmente útil

  • En ciudad y en los desplazamientos diarios, para vigilar si se acerca un vehículo por detrás antes de desplazarse lateralmente.
  • En carretera abierta al tráfico y en rutas largas, cuando se circula por el arcén de una carretera secundaria.
  • Para ciclistas con movilidad cervical reducida, para quienes mirar hacia atrás resulta incómodo o imposible.
  • En tándem o con un remolque, donde la visión trasera también ayuda a vigilar lo que se lleva a remolque.

El montaje

Los modelos de esta categoría se fijan en el extremo del manillar, dentro del tubo, lo que los sitúa en el punto más exterior y ofrece el mejor campo de visión con el mínimo de vibraciones. La fijación se ajusta por sí sola y se adapta a los diámetros interiores habituales; en un manillar de carretera, ocupa el lugar del tapón del manillar. El espejo se puede orientar y plegar junto al manillar cuando no se necesita.

Lo que un retrovisor no sustituye

Muestra lo que queda dentro de su campo de visión, no lo que está en el ángulo muerto. Antes de desplazarse lateralmente, sigue siendo imprescindible mirar por encima del hombro y señalar la intención a los demás con el brazo extendido. El retrovisor sirve para anticiparse — saber que se acerca un coche incluso antes de buscarlo con la mirada.

Ver también: Timbres para bicicleta · Luces para bicicleta · Soportes para GPS y cámaras